Versos · Poemas
Soy un ciego
4 de junio de 2026
Despierto
camino pensando
que ni todo es tan cierto
como la vida me hace creer
ni nada es tan falso
como he querido entender.
La tristeza de una mañana
envuelta en colores brillantes
pero carente, sin remedio,
de razones para ser feliz,
no implica que yo no lo sea.
Y en esa marea,
intento llenar el vacío
calcinado y enfermizo.
Me elevo en el aire
bajo el cobijo
de cierto halo de esperanza
y el agravio,
y en la desconfianza
de saber
si volveré o no
a la ciudad de la alegría
y de la vida mía,
ciudad del corazón eterno
y de las frases tibias.
Mi estela se eleva
dejando el suelo
y con ella, personas
que nunca olvidar quiero.
Dejando el aroma de la jara,
del murmullo de los perpetuos,
atisbo un cielo espeso
que me cobija sin demasido acierto,
que me deshace de la querida tierra,
del temido peso
de la niebla.
Saco las hojas secas
de mi almohada
para sentir
el espacio frío que nos queda,
que nos desea
cada momento.
Y dibujo el color de tus ojos
en mi cabeza,
y siento
la mano que me tiendes,
la ofensa que desprendes
casi imperturvable e irreverente.
Desafiantes tus ojos me dicen,
vuelve, vuelve pronto y yo,
yo caigo en el abismo del destino,
en el complejo estado
del que no atina a saber que será,
que fue lo que me hizo creer
que tus días serian mis noches
y tus cielos mis mañanas
sin dispendios y sin reproches.
Y ahora vuelo hacia el sol,
sigo la senda que me marcaste,
bajo las nubes,
cruzando el aire.
Soy un ciego que ve,
un mudo que habla,
un lisiado que descansa
de sus batallas.
Y tú, aire mío,
venciendo cada mañana,
cada afrenta,
las telarañas
que te enredan,
que me enredan,
que me matan,
y que me atan a tu espalda.
Piérdete, si puedes
en mi horizonte
y no te muestres más,
ni con tu imagen,
ni con tu nombre.
Y piérdeme de una vez,
pues yo
ya no sé dónde buscarte.
Quieto me quedo pués
al quererte,
al desearte,
sin huir de tí
a ninguna parte.
(C)#Javilobo
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