Prosa · Pensamientos
El perdón del náufrago
26 de abril de 2026
Querido yo,
Hoy me siento impulsado a escribirte esta carta con un nudo en la garganta, porque siento la necesidad de expresarte lo que llevo dentro desde que tomé esa difícil decisión. Soy yo, quien se fue, quien dejó atrás a todos los que amaba y quienes me amaban. Y no puedo evitar sentir que te he herido profundamente al hacerlo.
Te quiero y quiero que sepas que te he amado siempre y que ese amor sigue ardiendo en lo más profundo de mi ser. La decisión de irme fue una de las más dolorosas de mi vida, y te prometo que no la tomé a la ligera. Fue una tormenta de emociones, confusión y presiones de las que sentía que no podía escapar.
Toda mi vida, sentí que estaba siendo arrastrado en diferentes direcciones, que las expectativas y las responsabilidades me aplastaban y que me estaba perdiendo a mí mismo en el proceso. Me sentía como un barco a la deriva en medio de un océano tormentoso, sin rumbo fijo, sin entender quién era realmente o lo que quería. En medio de ese desconcierto, sentí que tomar distancia era la única manera de encontrar algo de paz y claridad.
No te culpo por no entender mi partida, porque a menudo me siento culpable por no haber sabido gestionar mis sentimientos y comunicarme mejor contigo y con los demás. Me duele verte sufrir por mi ausencia y sé que mi decisión ha tenido un impacto profundo en tu vida.
Sé que no hay palabras que puedan deshacer el dolor que te he causado, pero quiero que sepas que el amor que siento por ti nunca se ha desvanecido. Sigues siendo una parte fundamental de mi historia y de mi corazón. Siempre llevarte conmigo, no importa a dónde me haya llevado la vida.
Espero que, de alguna manera, puedas perdonarme y comprender que mi partida fue una lucha interna que no supe manejar adecuadamente. Siempre llevaré conmigo el cariño que siento por ti, y espero que algún día puedas encontrar la paz que tanto mereces.
Con amor y remordimiento,
A mi mismo.
(C)#Javilobo