Prosa · Microrelatos
El silencio del gorrión
26 de abril de 2026
Cuando lo vi dormido junto al pozo, con la manta resbalándole de los hombros, sentí una ternura antigua, de esas que no se pueden explicar sin romperse un poco por dentro.
Antonio siempre ha dormido como los hombres que temen soñar.
En su rostro, aún cerrado por el cansancio, había algo del muchacho que conocí: la misma mandíbula obstinada, los mismos labios apretados, esa serenidad que solo tiene quien ha llorado sin que nadie lo vea.
El amanecer tenía el color del perdón.
La casa aún olía a leña y a café del día anterior.
Me quedé un momento en la puerta, sin atreverme a moverme.
Había tanto silencio que hasta el vuelo de un gorrión parecía una palabra.
Y supe entonces que seguir queriendo a alguien no siempre es querer volver a empezar; a veces es solo aceptar que el amor no se borra, aunque cambie de voz.
Fragmento "El pozo y la memoria "
(C)#Javilobo