Versos · Poemas
Que tarde.
21 de abril de 2026
Ay,
no hay quién me conteste mis preguntas,
lo he notado desde que el frío
se acuesta conmigo,
cada noche.
No hay quien responda
a la voz muda de mi palabra,
sólo el viento y el agua.
Ese sonido que tiene el silencio,
como un rumor,
un zumbido que quiere ocupar,
la ausencia de ruido.
Sólo hay cosas a mi alrededor
e ideas, muchas ideas,
divertidas y aburridas,
bonitas y feas,
fieles y endiabladamente bellas,
a veces también febriles y desencantadas,
y otras llenas de coherente aburrimiento.
Pero no hay una estrategia,
ni un plan.
No existe la menor capacidad
para saber dónde y cómo actuar.
Sólo noche vacía,
mañanas desnudas
y café dulce y amargo en mi sillón de pensar.
La luz entra por mis ventanales
y todo se torna quietud.
Y la felicidad
va rondando las casas de los niños
y no tanto, que abren sus regalos,
abren su ilusión al día,
a la vida, a mi insolente soledad persistente.
Feliz es quién ilusión tiene,
como ingrediente básico
y sin ilusión no hay felicidad alguna en las cosas,
en el amor, en la vida.
Ay,
que no me dicen nada ni las noches,
ni los días, ni las mañanas.
Sólo esa voz que es la mía,
que sin hablar me contesta y me reprende,
me consuela y a veces, me sorprende.
Ay,
vida mía,
que tarde se me ha hecho,
que no llego a tiempo
ni a mi propia cita.
(C)#Javilobo
#recital